La empresa en la nube

Datos y programas se suben a la nube

Servicios en la nube, digitalización de documentos, la oficina móvil. Todos estos conceptos nos sonaban a chino hace tan solo veinte años.

Recuerdo cuando empecé a utilizar el primer ordenador. En ese entonces un disco duro era un lujo que apenas podía soñar. Metía un disco de 5,25” en una de las disqueteras y luego encendía el ordenador.

Después de un rato empezaban a aparecer unas letras en la pantalla de fósforo verde (¿o quizás era naranja?). Si eras lo que se conocía como un entendido en computadoras, metías unas cuantas líneas de código (Basic) y luego el producto de tu trabajo lo guardabas en otro disquete de 5,25” que metías en la segunda disquetera.

Así te ibas haciendo con una colección de discos que metías con cuidado en una funda de papel y luego guardabas en un archivador de disquetes.

Han pasado 30 años, pero aquella evocación trasladada al presente supongo que sería la misma que sentirían los hermanos Wright si pudiesen atisbar que su modesto invento acabaría encarnándose en un Boeing 747.

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La empresa en la nube

Llevamos camino de la nube. Ya compañías grandes y pequeñas no solo guardan sus datos en servidores remotos accesibles a través de internet. Las propias aplicaciones y programas que utilizan ya no se encuentran físicamente en sus oficinas. Aquellos lejanos disquetes de 5,25” se han evaporado- literalmente- y ahora albergan millones de terabytes de empresas y particulares.

Tanto es así, que muchas de las empresas que empiezan lo hacen directamente en la nube, sin el callejón sin salida que serían los datos en ordenadores locales. La razones son sencillas de entender.

En primer lugar el coste de almacenamiento en la nube ya resulta más barato que hacerlo en soportes físicos. Las empresas de almacenamiento ofrecen cada vez más capacidad a unos precios más reducidos.

Más importante aún es la seguridad. Los datos almacenados en discos duros locales están expuestos a muchos riesgos probables. Desde que puedan entrar a la oficina a robar los ordenadores, hasta que un hacker se cuele a través de internet para fisgonear lo que se cuece en esa oficina. Y, con una ley de protección de datos donde te ponen al borde de la guillotina, una filtración malintencionada puede implicar la ruina.

Tener los datos en la nube implica que los guardamos en unos servidores donde cuentan con personal encargado de la seguridad. Aunque no existe una protección total desde luego es mucho más de lo que podemos permitirnos las pequeñas empresas con nuestras limitaciones presupuestarias y de personal.

Otra de las ventajas de la nube consiste en contratar aplicaciones que corran a través de internet. No solo es más seguro que hacerlo desde discos duros en nuestros ordenadores. En muchos casos es más barato, pues pagamos una pequeña cuota por el uso que suele incluir asistencia y actualizaciones.

También es capital la movilidad. Las aplicaciones y datos alojados en un servidor en una oficina suslen consultarse en esa misma oficina. Sin embargo, con el personal de las empresas cada vez más disperso, es vital que se pueda acceder no solo desde cualquier ordenador situado en cualquier lugar. También es importante que esos datos y aplicaciones sean multiplataforma, que se pueda acceder a ellos desde ordenadores, pero también desde tabletas y móviles.

Con el modelo de todo en la nube almacenamiento y programas se pagan con un servicio de pago por uso. Las empresas gozan de mayor flexibilidad pues pueden afrontar el crecimiento de su infraestructura sin tener que alquilar oficinas más grandes ni comprar ordenadores nuevos.

El modelo de residencia en la nube destruirá muchos intermediarios especializados en la venta de paquetes de software y hardware. Pero a su vez creará nuevas oportunidades para quienes vean que el futuro pasa por ser proveedores de servicios.

Joe Odore, directivo de Panasonic, ve una oportunidad en los servicios en la nube, especialmente en las pequeñas empresas.
“La mayoría de estos clientes tienen un presupuesto limitado para servicios relacionados con tecnolgías de la información. Los servicios de gestión de documentos en la nube ofrecen soluciones escalables para almacenar documentos y hacer soporte técnico”

Para Hiro Miamura, gerente de la división de soluciones de imagen de Canon,
“el crecimiento de la informática en la nube va aparejada con el incremento de la demanda de herramientas que permitan a los negocios ser más productivos”.

La gestión digital de documentos

La creciente marea de subirlo todo a la nube confluye con otra de las grandes tendencias que veremos en los próximos años: la digitalización de documentos.

Tanto la digitalización de documentos como su almacenamiento en la nube se refuerzan una a la otra hasta tal punto que pueden hacer realidad la pesadilla de los fabricantes de impresoras. La oficina sin papeles que nos anunciaban desde principios de los noventa ahora es una realidad que avanza imparable en empresas y administraciones.

Sea como fuere, lo que está claro es que los negocios que se monten en los siguientes años probablemente no tengan ningún dato ni aplicación en ningún ordenador local. Y si desaparece la necesidad de almacenamiento y procesamiento local ¿Para que diablos necesitaremos un ordenador?

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